Emociones

Cambiar la forma de ver las cosas hace cambiar las cosas de forma

Cuando nos sentimos deprimidos,   atrapados en  relaciones  de pareja  que no nos satisfacen, haciendo  trabajos que nos desagradan o nos encontramos en un hogar incómodo, con relaciones familiares hostiles y  poco satisfactorias,  que nos producen malestar; solemos hacer 2 cosas: huir, ESCAPAR, salir de ese entorno, cambiando de trabajo, mudándonos,  separándonos  o comenzamos a QUEJARNOS para  drenar y descargar nuestras emociones y  justificar nuestro malestar pero sin cambiar.
Conozco muy bien ambas salidas a las crisis, las he vivido una y otra vez. Escapar y evadir las crisis nos estanca y quejarnos a diario no cambia nuestra realidad. Conectarnos con el pesimismo o la desesperación nos hunde y erosiona nuestros días. Si perdemos la ilusión y ahogamos nuestros sueños en el conformismo, perderemos el tiempo y el tiempo mis amigos, es vida, pues cada existencia no es más que el tiempo que transcurre entre el nacimiento y la muerte de un ser.
Si no enfrentas las crisis y te resignas a la situación de vida que te desagrada, tu entorno se volverá más tóxico y si te dedicas a complacer a los demás, dando prioridad a los intereses de otros, diciendo que SÍ, cuando quieres decir NO, pones en peligro tu salud emocional y a la larga, hasta física.

Otra manera de limitarnos, es mantener nuestra poderosa mente en asuntos del pasado. Según un estudio publicado por el Laboratorio de la Evolución del Cerebro, del Instituto Nacional de Salud Mental en Maryland EU. En el 2010, el adulto promedio, mantiene un diálogo o interno las 24 horas entre palabras, pensamientos y sueños. Sostiene a diario alrededor de 50.000 pensamientos. Lo que dejó muy sorprendidos a estos científicos del cerero humano es que de esos 50.000, sólo 5 o 6 pensamientos son nuevos, los restantes… ¡siguen siendo los mismos desde  hace uno, 10 o incluso 20 años!

Imagínate un automóvil, sabes cuál es el “parabrisas” y cuál es el “espejo retrovisor” y seguramente también  comprendes que la vista del conductor debe mirar al frente, al parabrisas, que suele ser grande y estar despejado. Eventualmente es necesario ver los retrovisores, especialmente, a la hora de realizar una maniobra, como doblar, cambiarnos de canal, retroceder o similar. Pero, ¿Qué sucedería si sólo miramos los retrovisores?  Un automovilista que no mira al frente pone en riesgo su vida y  es una tragedia segura tanto para el como para otros a su alrededor.

Exactamente así sucede con la vida, el futuro está a la vista frente a nuestros ojos como un gran parabrisas, el pasado es solo una referencia, para ver lo que dejaste atrás, cuidarte y protegerte de no repetir impactos del pasado.
Respódete:
¿Cuánto tiempo dedicas a recordar el pasado?
¿Cuánto tiempo dedicas  a  recrear lo que ya tienes?
¿Cuánto tiempo dedicas a  criticar a otros?
¿Cuánto tiempo dedicas a quejarte de tu situación?
¿Estás recreando en tu mente la misma realidad de hace un año, hace 10 años o hace 20 años?

Tu presente es el resultado de tu pasado, pero tu futuro se está gestando en este mismo instante. Si quieres hacer algo bueno por ti, entonces no analices más el pasado, no preguntes sobre lo que pasó, deja de ser una víctima. Mira los retrovisores de tu vida, sólo para maniobrar mejor hacia el futuro, sólo como referencia, para no cometer los mismos errores.

Otro aspecto importante del malestar es que es contagioso, cuando vivimos en desazón o disgusto, las personas nuevas que entran a nuestros círculos podrían darnos la razón y contaminarse de pesimismo, al escuchar nuestras quejas repetidamente podrían quedar infectados, es como un virus que empeora y se nutre cuando miramos  los diarios, vemos los noticieros, escuchamos la radio, el gran cúmulo de información que recibimos como sociedad, sin importar el país donde vivimos es pesimista, abundan los asesinatos, la corrupción, los desacuerdos, las denuncias, las peleas mediáticas, pero las buenas cosas tienen poca o nula mención. No podemos culpar a los medios de comunicación, pues oírlas, verlas o leerlas es voluntario.

La poderosa oración que utilizan los grupos de 12 pasos en la apertura y cierra de sus reuniones encierra las claves para enfrentar las crisis de las vida:

Esta oración es, a mi juicio, una herramienta extraordinaria para reflexionar acerca de nuestra vida y elegir entre lamentarnos o trabajar por mejorar, en la medida de nuestras posibilidades, “eso” que si podemos mejorar. Es cierto que no podemos cambiar a nuestra pareja o a nuestro  jefe o compañeros, que no podemos meternos dentro de la cabeza de nuestros hijos y hacer que cambien. Pero necesitamos objetividad y SERENIDAD para aceptar eso que no está en nuestras manos cambiar, necesitamos ilusión, FUERZA y pasión para trabajar y enfocarnos en aquello si podemos cambiar y mejorar en nuestras vidas; SABIDURIA para decidir donde y con quién queremos estar y para poder valorar y agradecer las bendiciones con las que contamos, ya sean materiales, emocionales o espirituales.

“No podrás encontrar ninguna pasión si te conformas con una vida que es menos de la que eres capaz de vivir” expresaba Nelson Mandela en su pequeña celda de 2x2Mts. La fuerza y la pasión se alimentan de la claridad de nuestros propósitos, del enfocarnos en lo que verdaderamente deseamos.

Como dijo Balzac: “La resignación es un suicidio cotidiano”

 
Podemos elegir la actitud con la que vamos a enfrentar las vida. Hace unos siete meses decidí utilizar una estrategia diaria, diseñada por mi admirado amigo Francisco Giménez, creador del Círculo de Realización Personal: cada 20 0 30 minutos me enfoco en lo que me gusta, una consecuencia positiva e inevitable fue la de dejar de pensar en el pasado, simplemente se achicó el espacio.  Al enfocarme intencionalmente en las cosas positivas, se minimizó lo que no me gustaba de mi entorno y/o personas a mi alrededor. Cambié y cambió mi vida, en sólo siete meses!

 

¡Enfocarnos en lo que nos gusta!
 

Está estudiado científicamente que concentrarse en un pensamiento hace que lleguen a la mente, pensamientos similares que se encadenan unos a otros; los científicos dicen que sólo bastan 17 segundos para desencadenar un “efecto dominó”, no importa si es positivo o negativo, el procesamiento de los datos es exactamente igual. Por ello, al Cambiar tu pensamiento, pasarás de intoxicarte con pensamientos negativos a degustar pensamientos positivos y optimistas en cadena, es llenar el vaso con agua sucia o limpia, así de sencillo.

Por otro lado, somos seres lingüísticos, procesamos la vida y vibramos con las palabras pensadas, imaginadas y habladas. Los procesos de pensamiento e imaginación producen impresiones y emociones que invitan a nuestro magnífico cerebro a desencadenar más y más pensamientos y sensaciones similares.

Los sentimientos no siempre surgen por situaciones, personas  o sucesos. Un sentimiento puede ser activado por un pensamiento, por ejemplo: al recordar la muerte de un ser querido,  en un instante comenzamos a sentir tristeza, si seguimos manteniendo ese recuerdo, traerá otro y otro similar cambiando nuestro estado de ánimo sin razón externa alguna.

Si deseas cambiar tus emociones, mejorar tu talante emocional, superar la ira, el resentimiento, la tristeza o la frustración y brindarte sensaciones de  alegría, serenidad y  confianza, conéctate con lo que te gusta! Piensa en las cosas de tu vida que te son gratas, en los que amas, en lo que tus sentidos perciben y que te gusta ver, oler, probar, mirar, oir o sentir. Los pensamientos enfocados en las cosas que nos gustan son poderosos, generan sentimientos sanos y agradables, que a su vez propician una dinámica cerebral fluida, produciendo buen humor, bienestar y satisfacción. Convertirte en el regente de tus pensamientos, literalmente ¡cambia y mejora tu vida!

 

“No olvides que la causa de tu presente es tu pasado,
así como la causa de tu futuro será tu presente”
Pablo Neruda

Si comienzas a “dirigir” tu pensamiento, automáticamente, sin que siquiera lo notes, cambiará tu lenguaje: pasarás de la descalificación a la aprobación, del reproche a la petición, cuando te enfoques en lo que te gusta, las cosas que no te gustan cambiarán de forma: Al cambiar tu  ACTITUD hacia la vida, la vida cambia para ti.

Mariby Pérez L.

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