Cuerpo,  Emociones,  Recreación

Meditar, el camino a la liberación y al descanso interior

El objetivo de la meditación es serenar la mente, que vive veloz de pensamiento en pensamiento. La ciencia ha demostrado que meditar con frecuencia alivia determinadas condiciones de salud física o psicológica, son muy reconocidos sus efectos positivos para regular la presión alta, la depresión y la ansiedad. La respiración consciente y la relajación muscular progresiva, contribuyen a una mayor paz mental y al incremento de nuestra sensación de bienestar general.

“Casi todo el mundo está alterado y, en la alteración, el hombre pierde su atributo más esencial: la posibilidad de meditar, de recogerse dentro de sí mismo para ponerse consigo mismo de acuerdo y precisarse qué es lo que cree, lo que de verdad estima y lo que de verdad detesta. La alteración le obnubila, le ciega, le obliga a actuar mecánicamente en un frenético sonambulismo. El hombre es el único que goza de ese privilegio de liberarse transitoriamente de las cosas, y poder entrar y descansar en sí mismo”.  José Ortega y Gasset.

Científicos de la Universidad de California (UCLA), acaban de demostrar que también es posible lograr mayor estabilidad emocional recurriendo a la meditación. Para llegar a esta conclusión analizaron el cerebro de 44 sujetos, la mitad de los cuales llevaba entre 5 y 46 años practicando la meditación de 10 a 90 minutos diarios. El resto nunca había meditado. Comparando los “retratos” obtenidos de sus cerebros mediante resonancia magnética de alta resolución en tres dimensiones, la investigadora Eileen Luders y su equipo han demostrado que las personas que llevan varios años meditando, tienen ciertas regiones del cerebro más grandes que el resto de la población. Estas regiones juegan un importante papel en la regulación de las emociones.

 “Todos sabemos que las personas que practican la meditación tienen una habilidad especial para cultivar emociones positivas y mantener estabilidad emocional. Este nuevo estudio, confirma que existen diferencias en la anatomía cerebral, que explican estas habilidades”, asegura Luders en la revista Neuro Image.

La meditación activa la corteza prefrontal, que es la parte más humana y cuidadosa de nuestro cerebro. Puede calmar las estructuras emocionales del cerebro. Las investigaciones muestran que la práctica de la meditación activa, puede resultar útil para autorregular las emociones y mejorar la concentración. Puede servir para propiciar las funciones mentales superiores y del sistema nervioso central, reducir la ansiedad y la depresión, protegernos del deterioro cognitivo e incluso, reducir ciertos marcadores biológicos de progresión de enfermedades.

La meditación también aumenta el tono vagal23, que afecta lo bien que nos conectamos con los demás. Según un estudio dirigido por la doctora Bárbara Fredrickson24 de la Universidad de Carolina del Norte, Chapel Hill, cuanto mayor sea el tono vagal, menor será el riesgo de enfermedad cardiovascular y mejor la función inmunológica.

Osho, el controversial maestro hindú, autor de numerosos libros y creador del Movimiento del Potencial Humano, fue un defensor y promotor de la meditación, como vía para transformar al individuo y por consiguiente al mundo. En una entrevista, expresó: “Hay mil y una falacias alrededor de la meditación. Esta es muy simple: no es otra cosa que conciencia. La meditación simplemente significa transformar vuestra inconsciencia en conciencia. Por lo general, solo una décima parte de nuestro cerebro es consciente, y nueve décimas son inconscientes. Únicamente una parte pequeña de la mente, una capa fina, posee luz; lo demás, la casa está a oscuras. Y el desafío es hacer crecer esa pequeña luz para que la casa se inunde de luz, con el fin de que ni un nicho o rincón queden en la oscuridad. Entonces toda la casa rebosa luz, y la vida es un milagro; tiene la cualidad de la magia. La vida de ser ordinaria, se vuelve extraordinaria”.

Lo mundano se transforma en lo sagrado y las cosas pequeñas de la vida comienzan a tener una importancia tremenda, que ni siquiera habríamos imaginado. Las piedras corrientes parecen tan hermosas como los diamantes, toda la existencia se ilumina. En el momento en el que os ilumináis, toda la existencia se ilumina. Si estáis en la oscuridad, entonces toda la existencia está a oscuras. Todo depende de vosotros.”

La soledad y el silencio de un lugar para meditar, que bien puede ser sólo una silla en una habitación donde no seas molestado en algunos minutos, incorpora una atmósfera pacífica y contribuye a calmar nuestras emociones. En mi transitar meditativo, que comenzó hace más de 20 años, he recorrido muchos senderos, desde lameditación trascendental, hasta las activas meditaciones de Osho y Gurdjíeff25, e incluso vigorosas meditaciones que aprendí en la “Quintessential School of the Mind” de Ramtha26, que agotaban el cuerpo e hiperventilaban el cerebro antes de buscar la calma.

He podido experimentar valiosos destellos de paz interior, y desde 2015, aprendí a experimentar el silencio y la calma sin técnica alguna, he practicado el no hacer nada ni preocuparme por nada, aunque tan sólo sean 10 minutos diarios. Al principio eran eternos, pero últimamente, solo me siento y cierro mis ojos para dedicarme unos minutos al silencio o la quietud interior y traer a mí ese estado de plenitud, en el cual, no me siento sola, sino conectada con todo lo que lo que existe.

Para experimentar la meditación, lo primero que debes atender es al “silencio externo”, que se refiere a dedicar algunos minutos a la soledad y quietud física. Aislarse un poco es esencial para los practicantes de la meditación, cuya práctica incipiente, necesita de un lugar tranquilo y quieto, alejado del ruido y otros factores molestos del entorno.

Una vez que tenemos silencio externo, calmar el ruido de la mente y tranquilizar el cuerpo, que está acostumbrado a estar en movimiento, son dos umbrales importantes de atravesar y que sólo se superan con la práctica frecuente y la paciencia. La mente no quiere estar sola, ella quiere que hablemos y cuando no estamos pensando y expresando verbalmente, le gusta jugar con pensamientos que la distraigan, recuerdos y experiencias. También puede suceder que meditar nos provoque sueño, es normal, si no estamos acostumbrados a estar ni por un periodo corto de tiempo sin distracciones, y menos aún con los ojos cerrados. Con el tiempo y el deseo de concentrarte en tu respiración, las resistencias del cuerpo y la mente se vencerán suavemente y lograrás experimentar un estado de gozo y calma muy particulares. “De lo exterior a lo interior, de lo interior a lo superior”, dijo San Agustín.

Meditar es permanecer en un estado absolutamente libre de distracciones, perturbaciones y condicionamientos. Todo se disuelve, nada parece existir. No obstante, esta nada carece de significado, es una totalidad que no puede ser expresada o explicada. En mi experiencia, con el pasar del tiempo, dejé de temerle a la soledad y a la profundidad de esa “aparente” oscuridad interior. Con la práctica diaria se gestó una especie de “amor”, que es lo que seguramente llaman “gozo”; he observado y reconocido mi crecimiento interior. Siento cómo  está ocurriendo, cada día me descubro más y experimento con más confianza el ser que habita mi cuerpo. Yo amo esos momentos de silencio y quietud deliberada, que le dan un sabor a eternidad a mi existencia. 

Mis conclusiones, después de estos años de práctica son básicamente tres:

  1. Nunca estamos solos, nos acompañan la inteligencia, la perfección, el amor, la divinidad y la inmensidad del cosmos en nuestro propio centro.
  • Aquí y ahora, todo está bien.
  • Somos uno. No hay sino ilusión de separación, hasta la silla donde estoy sentada, está hecha de lo que soy, en medio de la danza de las partículas que nos conforman.

EL ARTE DE LA MEDITACIÓN SENTADA

Cuando Nelson Mandela27 llegó a Francia para visitar al presidente francés François Mitterrand, la prensa preguntó al Sr. Mandela qué era lo que más le gustaría hacer. Él dijo: “Lo que más me gustaría hacer es sentarme y no hacer nada. Desde la liberación de la prisión, he estado tan ocupado, sin tiempo para sentarme o respirar. De modo que lo que más me gustaría hacer es sentarme y no hacer nada.”

Estamos tan acostumbrados a hacer algo con nuestra mente o con nuestro cuerpo, que sentarnos y no hacer nada puede ser difícil al principio, por ello, al principio necesitamos un poco de entrenamiento para ser capaces de sentarnos y disfrutar. Sólo sentarnos sin hacer nada y disfrutándolo. Cada uno de nosotros tiene la energía del hábito de estar siempre haciendo algo. Si no hacemos algo no lo soportamos. De modo que sentarse y no hacer nada es un arte.

Quiero proponerte meditar como uno de los caminos del Bienestar Inteligente si no lo has hecho, y si lo haces, te propongo hacerlo como una práctica diaria. Puedes utilizar alguna meditación guiada, la que puedes escuchar con audífonos o simplemente sentarte a respirar, no necesitas nada sofisticado, sólo unos pocos minutos sentado en soledad son suficientes; explícale a quienes conviven contigo, que necesitas esos minutos y procura algún espacio tranquilo; lo ideal es que puedas dedicarte a tu meditación un mínimo de cinco minutos y de un máximo de treinta minutos, sobre todo para personas que se estén iniciando en el mundo de la meditación.

Con los días notarás que cada vez es más sencillo y encantador. La meditación nos transforma interiormente, y la consciencia hace que lo comprendamos, Deepack Chopra dijo una vez: “Al reconocer las formas en las que nos estamos transformando, confirmamos esa transformación y determinamos que el cambio es real y útil para nuestro progreso. Sin este tipo de afirmación y confirmación deliberada, las experiencias sutiles, pero espirituales, pueden pasar inadvertidas y olvidarse sin más ni más. Si se graban y registran en nuestra mente, pueden ser como semillas que germinan y pueden continuar creciendo.”

El Dr. Chopra es un médico, escritor y conferencista indio, nacido en Nueva Delhi. Para mí, resulta uno de los seres más iluminados de nuestro tiempo y a nuestro alcance. Tuve la oportunidad de conocerlo como periodista en una rueda de prensa que realizó en mi país, en una de sus giras por el mundo hace más de 15 años. La calma y la paz que transmite este ser humano puede ser percibida con tan solo su presencia.

Decidí cambiar las interrogantes que había planeado, aunque el libro que presentaba “Cuerpos sin edad mentes sin tiempo”, centrado en espiritualidad y el poder de la mente en la curación médica me resultaba interesante, su presencia tan ecuánime, neutral, calmada, transmitía una quietud que me llenó de curiosidad. Cuando tocó mi turno  pregunté acerca de la clave de la tranquilidad que emanaba y me dijo: “En una palabra: meditación”, y agregó para todos los presentes: “De acuerdo a las tradiciones de sabiduría ancestral, la meditación es ése breve espacio entre pensamientos, es la ventana, es el camino, es el vórtice de la mente infinita, el misterio al que algunas personas llaman espíritu o Dios. No tenemos que usar estos términos, pero se podría decir que es el centro de la conciencia. Y entre más aprendemos sobre el espacio entre los pensamientos, más experimentamos y nos damos cuenta de ciertas verdades:

  1. Es un campo de posibilidades infinitas – Infinitas posibilidades, potencialidad pura.
  2. Todo está conectado con todo lo demás.
  3. Es un espacio de creatividad infinita, imaginación infinita.

Es un lugar donde hay algo llamado el efecto del observador, o el poder de la intención, lo cual significa que la intención es muy poderosa cuando nos encontramos en este espacio y empieza a orquestar su propia realización –lo que la gente llama Ley de la atracción– éstas cualidades maravillosas de nuestro espíritu.

En la meditación, nosotros nos transportamos a ese espacio donde encontramos posibilidades infinitas, correlación infinita, creatividad infinita, imaginación infinita y el infinito poder de la intención. Este es realmente el propósito de la meditación.

A partir de esa respuesta, todos mis colegas comenzaron agregar preguntas orientadas al tema, cuyas respuestas atesoré y puse en práctica en mi vida diaria. Me parece ideal compartirlas para finalizar este apartado dedicado a la meditación, como un camino a la verdadera libertad y descanso interior:

¿Se necesita un espacio especial para meditar?

Debido a que estas son meditaciones guiadas, puedes conectarte, cerrar tus ojos, e ir hacia tu interior en cualquier lugar seguro que elijas, donde puedas estar tranquilo y sin interrupciones.

¿Existe alguna hora ideal para la práctica?

Al inicio y al final del día experimentamos los ritmos más tranquilos de nuestro cuerpo, él sabe cómo estar en quietud, sólo tenemos que darle la oportunidad. Estudios demuestran que las rutinas que se realizan por la mañana son las que se mantienen por más tiempo, pero cualquier momento en que puedas meditar es el momento adecuado.

¿Hay alguna posición ideal para realizar la meditación?

Lo más importante es estar cómodos. Es preferible sentarse derecho en el suelo o sobre una silla para crear un mejor estado de alerta, pero si estás enfermo o lastimado y necesitas acostarte, también puedes hacerlo. La mente está condicionada para dormir cuando el cuerpo está acostado, así que en esa posición te arriesgas aquedarte dormido con facilidad. Las manos pueden simplemente caer libres y relajadas sobre tus piernas, palmas hacia arriba  como sea que te hagan sentir más abierto a la experiencia.

¿Qué hacemos con los pensamientos?

La mente es como una pulga, brinca de pensamiento en pensamiento, así que los pensamientos inevitablemente van a surgir uno tras otro y estarán danzando alrededor de tu mente, esto es normal. No intentes hacer nada con ellos –déjalos ser-. Si notas que te encuentras pensando en lo que está pasando en tu mente, simplemente vuelve a enfocarte en tu respiración. En ese estado de relajación y alerta, notarás que cada vez hay más espacio o que llegan con mayor lentitud y con la práctica, te encontrarás más fácil, frecuente y suavemente en la brecha, en el valioso espacio entre los pensamientos.

¿Cuál es la técnica de respiración ideal para meditar?

Cuando ponemos atención a nuestra respiración, nos situamos en el momento presente. Con un ritmo natural y sin esfuerzo, permite a tu respiración fluir en cada movimiento, inhalando y exhalando fácilmente y sin forzarlo.

¿Cuánto debe durar una sesión de meditación para tener el efecto?

El tiempo que puedas, elegir dedicar tan solo 15 minutos al día para despejarnos y rejuvenecer nos brinda innumerables beneficios. Con la perseverancia, puedes ir aumentando poco a poco el tiempo. Sin embargo, es mejor meditar por periodos cortos todos los días, que meditar una hora a la semana.

“La meditación sentada debería ser una alegría. Siéntate de tal modo que te sientas relajado y feliz durante todo el tiempo que permanezcas sentado. Sentarse no es un trabajo duro. Es una oportunidad para disfrutar de tu propia presencia, la presencia de tu familia o la de tus compañeros de práctica, la Tierra, el Cielo y el Universo. Sin esfuerzo.”  Dijo Thich Nhat Hanh, maestro zen y líder espiritual venerado en todo el mundo por sus poderosas enseñanzas y sus publicaciones sobre el arte de la plena consciencia o mindfulness28: él hace algunas recomendaciones muy útiles a quienes deseamos iniciarnos en el arte de la meditación sentada:

  1. Si tienes problemas para concentrarte, contar es una técnica excelente. Inspira y cuenta “uno”, espira y cuenta “dos”. Continúa hasta diez y después comienzas a contar de nuevo. Si en algún momento olvidas por dónde vas, comienza de nuevo por el “uno”. El método de contar nos permite abstenernos de acudir a los pensamientos problemáticos; por el contrario, nos concentramos en el número y en nuestra respiración. Cuando hemos desarrollado cierto control sobre nuestro pensamiento, contar puede hacerse tedioso. Entonces podemos dejarlo y seguir sólo con la respiración.
  • Si te acercas a la meditación como una lucha por llegar a alguna parte y te esfuerzas por conseguir el éxito, no podrás relajarte. Mira por la ventana. Quizás haya un tilo o un roble. El árbol es hermoso y saludable, siendo completamente él mismo. No parece que tenga que hacer esfuerzo alguno. El árbol es por sí mismo fresco, verde, estable. Quizás el árbol esté en una montaña. La montaña es fuerte y sólida, soportando toda clase de vida, sin tensión ni esfuerzo. Cuando practicas la meditación sentada, eres estable y sólido como una montaña. Puedes practicar así: “Inspirando, me veo como una montaña. Expirando, disfruto de mi solidez.”
  • Para tener éxito sentado, libera la tensión del cuerpo y de los sentimientos. Ponte cómodo en tu cuerpo sentado. Cuando empieces a inspirar y espirar, disfruta la inspiración, la expiración. Abandona cualquier lucha y disfruta sentado y sonriendo. Es un momento privilegiado, tener la oportunidad de sentarte tranquilamente de este modo. Eres tu propia isla. Nadie en este momento puede pedirte hacer algo. Nadie te perturbará, nadie tiene el derecho de hacerte una pregunta, o pedirte que vayas y laves los platos o que limpies el baño. Es tu preciosa oportunidad para relajarte y ser tú mismo.

Notarás al principio la incesante provocación de pensamientos y recuerdos, que llegan una y otra vez; cuando los dejamos aparecer e irse, veremos que están conectados por una cadena que los subyace. Es la base del nuestro pensamiento asociativo, y de las emociones que acompañan a cada pensamiento. Cuando el cuerpo alcanza la relajación, en su posición sentado, y ha calmado todas sus actividades, su calma ayuda a la mente a ser consciente de sí misma, y de su falta de quietud. Sus actividades pueden apreciarse con más claridad hasta que, en un nivel profundo del silencio interior y de la quietud interna, puede alcanzar su calma fundamental.

Observar en silencio y quietud la alteración de la mente es como ver a un delfín subir de aguas profundas por oxígeno: notarás que es llevada continuamente a la superficie por algo. Déjala fluir, es la naturaleza de la mente el ir de un nivel a otro. Cuando te sientes a meditar no tengas meta alguna. El cuerpo estará relajado y la mente poco a poco irá más a fondo en la consciencia de sí misma, y aunque ella decida salir una y otra vez de esa profundidad por un pensamiento o un recuerdo, no retornará a su existencia previa, puesto que básicamente habrá cambiado.

“En tibetano meditar significa ‘acostumbrar la mente a…’ propiciar actitudes virtuosas, estabilizar la mente, conseguir un estado de presencia y de conciencia en cada momento de nuestra vida.”

Sogyal Rimpoché

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