Cuerpo,  Emociones,  Relaciones

DUELO

Etimológicamente, la palabra duelo proviene del latín dolus que significa dolor o desafío. Cuando enfrentamos enfermedades, la muerte de un ser querido (incluidas las mascotas), rupturas, quiebras y otras pérdidas, todos los seres humanos vivimos lo que expertos en conducta humana llaman duelo.

El duelo es un conjunto de emociones que se experimentan cuando se pierde a alguien o algo importante, es una respuesta normal e incluso saludable de la persona ante una pérdida.

Siempre repito a quienes me consultan que “esta BIEN y es normal sentirse MAL”, el problema surge cuando nos quedamos allí mucho tiempo. El duelo es un tránsito temporal, que nos afecta física, mental e incluso espiritualmente, si la pérdida es radical y definitiva, como en el caso de la muerte y no lo atendemos, podemos llegar a desarrollar un duelo patológico que requerirá la intervención profesional para su recuperación. Así fue mi experiencia, luego de la prematura muerte de Pablo, mi pequeño hijo.

Sin lugar a dudas, el duelo más difícil de vivir es la muerte de un ser querido y a mi parecer, luego del fallecimiento de alguien cercano, el segundo duelo más difícil de superar es una ruptura, una separación o un divorcio, en este último caso, es muy duro no sólo para la pareja, también para los hijos que inesperadamente se ven obligados a separarse de alguno de sus padres. Lo mismo aplica en las separaciones que hemos estado experimentando en Venezuela debido al dramático éxodo en los últimos años, que ha desintegrado a millones de familias.

Los seres humanos somos entidades sociables, las relaciones son el sentido de nuestras vidas, todos necesitamos vínculos para crecer y desarrollarnos. Cuando alguno de nuestros vínculos importantes se rompe, surge un periodo de gran intensidad emocional.
Otro tipo de duelo al que hemos sido sometidos en virtud de la enorme crisis política, social y económica que vivimos es la pérdida de nuestras empresas y negocios, donde no sólo se afectaron los empresarios, sino todos los trabajadores y proveedores de las pequeñas o grandes empresas cerradas. Pérdida que yo experimenté en carne propia a principios del 2014, con el cierre obligado de Verbo Producciones, mi empresa editorial.

Un tercer duelo al que nos hemos enfrentado los venezolanos es la pérdida de nuestra calidad de vida, son muchos los factores que han intervenido en este tipo de duelo, que en menor o mayor grado nos afecta a todos. En muchos casos, las circunstancias económicas de cada familia impiden la adecuada compra de alimentos de calidad y otros insumos para mantener el hogar en óptimas condiciones; la falta de dinero para cubrir los altísimos costos de medicinas y procedimientos para enfrentar emergencias o enfermedades; la falta de recursos para mantener los vehículos, que en algunos casos, en los que me incluyo, somos obligados a venderlos o a cambiarlos por otros de menor costo de mantenimiento; la ausencia de recursos para dedicar tiempo a la recreación, que todos los seres humanos necesitamos para nuestro bienestar y el estado de alerta al que hemos sido sometidos frente a la enorme inseguridad que nos rodea, son algunos factores que implican un enorme cambio, una pérdida, un duelo.

La reacción humana normal frente a las pérdidas, atravesará inevitablemente cuatro etapas o fases tal como las describió la Dra. Kübler-Ross:
⁃ Rechazo y Negación del suceso.
⁃ Rabia, indignación, agresividad.
⁃ Tristeza, vacío o depresión.
⁃ Aceptación o negociación.

Esta última etapa, es la negociación con uno mismo para el inicio del proceso de adaptación que permitirá restablecer el equilibrio personal o familiar roto por la pérdida.

Dependerá de la personalidad y antecedentes de cada ser humano, del vínculo con el objeto de su pérdida y de su contexto sociofamiliar, el tiempo para el restablecimiento de su equilibrio emocional y la creación de una nueva manera de vivir o de recomenzar la vida. En ese proceso emocional llamado duelo, repito: saludable y normal, la persona necesita

1. Transitar las etapas hasta aceptar la realidad de la pérdida.

2. Desahogarse con quienes puedan escucharlo amorosamente.
Expresar las emociones y el dolor.

3. Adaptarse a un nuevo medio en ausencia de las personas, situaciones o cosas que amábamos o necesitábamos.

4. Recolocarse emocionalmente y continuar viviendo.

Es necesario, imperativo e inteligente comprender el proceso emocional por el que estamos transitando de manera individual y colectiva. Quedarnos en Venezuela, por decisión -este es mi caso- o porque no tenemos otra salida, implica la búsqueda del bienestar y esto nos obliga a reconocer la magnitud de este proceso, que tarde o temprano habrán de afrontar quienes realmente desean la finalización de una etapa de malestar para pasar a la siguiente y reconstruirse.

Espero que mi reflexión sea útil para quienes estén viviendo un duelo por alguna dolorosa pérdida específica en su vida o para quienes estén en medio de este duelo general venezolano, mi intención es invitarles a la reorganización: asumir el verdadero significado de la pérdida y su extensión, marcando el comienzo de una nueva etapa de recuperación, volver a sonreír, asumir nuestros roles y adquirir nuevos hábitos de pensamiento para crear BIENESTAR INTELIGENTE.

Recuerden que Un triunfador se hace! Y que la vida es como el boxeo: no pierde el que se cae, pierde el que no se levanta!

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