Emociones

NUESTROS PENSAMIENTOS

Un pensamiento no equivale a más de una décima de voltio de electricidad. Sin embargo, esta décima de voltio ejerce una gran influencia en nuestras emociones y en nuestras acciones.

Los pensamientos que albergamos no sólo afectan nuestro estado de ánimo, nuestras acciones y planes; ellos también provocan respuestas en nuestro cuerpo. John Roger, autor del libro “Usted no puede darse el lujo de tener un pensamiento negativo”, utiliza un buen ejemplo para ilustrar este aspecto: piensa en un limón, imagínate cortándolo y sacando sus semillas con la punta del cuchillo. Ahora visualiza el limón, llévalo cerca de tu nariz y percibe el olor de ese limón recién cortado y mírate exprimiendo todo su jugo en tu boca. Si seguiste el ejercicio mentalmente, notarás como tus glándulas salivares responden inclusive al simple pensamiento del limón.

Este pensamiento produjo una respuesta fisiológica en tu organismo. De la misma manera, si tienes hambre y piensas en un suculento plato de comida, tu estómago responde segregando jugos gástricos como si estuvieses comiendo. Es así como tus pensamientos benignos provocan emociones, sentimientos y reacciones favorables. Por el otro lado, los pensamientos negativos llenos de victimismo, resentimiento o miedo, producen resultados emocionales y fisiológicos negativos. Cuida tus pensamientos!

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